Por
el contrario los pastores de La Celtiberia si que tenían
necesidad de perros grandes para defender sus rebaños
del ataque de osos y lobos y seguro que seleccionaron mastines
desde los primeros tiempos, sinó la ganadería
hubiera sido casi imposible, precisamente por la abundancia
de lobos que siempre hubo en la Península Ibérica.
En este sentido la arqueología comienza a demostrarlo,
apareciendo algún resto de perro de grandes dimensiones.
Sea como sea, el Mastín siempre fue pegado al rebaño,
conviviendo con el y formando parte del mismo, defendiéndolo
del lobo y de los ladrones de ganado. ¡Hay del que se
acerque por la noche a una Majada guardada por Mastines!
Su papel en la vigilancia de Fincas y los movimientos estacionales
de ganado (trashumancia) fue de gran importancia en el pasado,
durante milenios se fue seleccionado un carácter excepcional,
noble y equilibrado, carente de agresividad desmedida, él
sabe que es el mas fuerte y no necesita demostrarlo, salvo
si se le provoca en su territorio o percibe una amenaza para
los suyos.
Fue precisamente el fin de la Trashumancia a pie y la casi
desaparición del lobo la que colocaron al mastín
en la situación de abandono que comentábamos
antes. Afortunadamente, nuestra raza goza ya de buena salud
y comienza a ser apreciada como se merece, como perro guardián
de fincas, casas y en los lugares donde nunca dejó
de haber lobos y los nuevos territorios que esta especie va
recuperando, demuestra cada día que resulta insustituible. |